El departamento de La Paz en El Salvador fue históricamente habitado por los Nonualcos, un aguerrido grupo indígena de origen ancestral (anterior a pipiles y mayas) que se asentó entre los ríos Jiboa y Lempa.
Conocidos por su capacidad militar y alfarería, destacaron en la resistencia contra los españoles y en levantamientos post-independencia, con Anastasio Aquino liderando la histórica insurrección de 1833 en defensa de los derechos campesinos.